Intention
Virgil 16:24
Es de suma importancia esperar a el comienzo de la musica para comenzar la lectura.
Y el DIA aún era muy colorido para mí. Lo suficientemente pintoresco como para una postal. Detesto aquello. Los pajarillos cantaban y yo aún no podía conciliar el sueño desde hacia 2 noches. Un insomnio exasperante diría yo. Algo crucial debió ocurrir días anteriores.
No ocurrió.
Acaso no son causales y sobre todo agravantes que interfieren en la vida de un simple número? Otra cabeza más sobre este cielo azul. Manos productivas y una vida sin honores ni montículos.
Todo olía bien, todo iba bien. El padre mantenía de buena forma su hogar, sus hijos crecían de buena forma, buena educación, lo sigue teniendo todo. Dos autos, una casa propia y otra en las costas de alguna playa amable. Un buen empleo. Y el mundo sigue de aquella forma, va y viene, va y viene.
Mas algunas veces esta calma se ve interrumpida, una sirena cruza las calles y golpetea nuestros oídos. Junto con ella viaja una carga increíble. El preludio de lo indeseado. Será raro que yo pudiera sentir cierta pizca de placer ante hechos de tal magnitud y de tal índole? A alguien le acaba de ocurrir algo realmente malo, eso quizás pueda estar mal para cualquiera de nosotros. Para personas como yo... claro que no.
- Un incendio destruye una enorme casa de clase media. Una anciana termina muerta por
asfixia. Demasiado Monóxido de carbono arrojo el diagnostico. No solo eso, un bebe, murió en los brazos de un rescatista. Secuelas psicológicas a la larga, no muy gratificante, pero peor es nada. Siniestro incontrolable. Dos voluntarios pierden la vida en sus labores debido al derrumbe provocado por la fatiga del material en llamas. Un hoyo financiero para los sobrevivientes. Pérdidas familiares y cinismo solidario por parte de sus cercanos.
Una escena increíble no? Se me eriza la piel con el solo pensar las múltiples combinaciones existentes. Y eso que aun no invito al baile a los crímenes y sus coetáneas plagas.
Ups. Aquí bajo.
Los grados de calor aun siguen en ascendencia. Y la vereda parece chirriar con cada paso que doy. Pero todo se mantiene detestablemente verde, ni siquiera los tintes de urbanidad pudieran quitar la frescura a tan lograda película.
Y camino por la acera, las 11 de la mañana. Una nana sigue barriendo apaciblemente la acera, mientras yo termino mi cerveza al frente de la calle. Entona una hermosa canción, la más detestable de esta época. Se ve feliz, jovial. Quizás su jefe se la haya follado unas cuantas veces esta semana. Pero sigue jovial. La razón? A quien carajo importa la razón!!?? Ella sigue allí, perpetua, ensimismada en su labor. Feliz .
Mientras miles de otros se encuentran allí fuera en la calle odiando a aquellos felices.
Acabe la cerveza, eructé por lo cierto. Aquello quizás fue lo que la interrumpió. Se callo la boca por un momento pero siguió mirando al suelo. También detuvo su maldita y zigzagueante escoba. Estaba allí. Como tallada en madera. Uno, dos, tres segundos y siguió su labor, pero esta vez no cantaba. Me enjugue el sudor para seguir esperando algo de este maldito mundo. Al minuto comienza a cantar por segunda vez, otra canción. Esta vez me emputeció. Inhale bien y mande tremendo eructo... tan audible que todo el paisaje quedo mudo. Causé la misma reacción que la vez anterior. Se detuvo. Pero ahora levanto la cabeza.
Horror.
Horror es lo que observe en su cara, quizás fui el peor bicharraco del mundo que existiría en milenios para aquella mujer.
Sonreí.
Camine hacia aquella mujer y le espete con mi mirada que me molestaba su felicidad, que no había razón para sentirse tan a gusto de la forma en que ella vivía. Di media vuelta, se quedo allí parada, queriendo recriminarme por mi acción.
Le falto valentía.
Camine dos pasos y comenzó otra vez aquella jodida canción.
Esta vez era definitivo.
Camine y quedo a mi alcance la pila de hojas que tanto trabajo le había costado reunir. Un movimiento de mi pudiente cuerpo de treintañero y zas!
Las hojas se esparcieron inevitablemente por toda la acera y parte de la calle. La mire a los ojos y pude notar la fiereza que arremolinaba dentro de su cuerpo. Se le enrojecieron los ojos y la piel. Sus latidos eran completamente legibles por todo el cuerpo, sus manos se hincharon y apretaron con más fuerza la raída escoba. Me sentí superior por mucho, la doblegue sin siquiera un golpe en la cara. Otra media vuelta y comencé mi marcha altanera en vías de cruzar la calle. Llegue al otro lado de la acera y me senté en la escasa sombra que ofrecía un árbol escuálido. Los días siguen tan monótonos como siempre no? Me sentí mucho mas lleno al lograr quebrantar el frágil tejido de nuestra realidad. Por ahora... prefiero no pensar en lo sucedido, sobre todo después de aquel escupitajo en la espalda que recibí por mi atrevimiento. Este es por mucho el mejor comienzo que he tenido con una mujer... quien sabe, quizás en algunos días mas estemos follando en la cama de su patrón
.
No ocurrió.
Acaso no son causales y sobre todo agravantes que interfieren en la vida de un simple número? Otra cabeza más sobre este cielo azul. Manos productivas y una vida sin honores ni montículos.
Todo olía bien, todo iba bien. El padre mantenía de buena forma su hogar, sus hijos crecían de buena forma, buena educación, lo sigue teniendo todo. Dos autos, una casa propia y otra en las costas de alguna playa amable. Un buen empleo. Y el mundo sigue de aquella forma, va y viene, va y viene.
Mas algunas veces esta calma se ve interrumpida, una sirena cruza las calles y golpetea nuestros oídos. Junto con ella viaja una carga increíble. El preludio de lo indeseado. Será raro que yo pudiera sentir cierta pizca de placer ante hechos de tal magnitud y de tal índole? A alguien le acaba de ocurrir algo realmente malo, eso quizás pueda estar mal para cualquiera de nosotros. Para personas como yo... claro que no.
- Un incendio destruye una enorme casa de clase media. Una anciana termina muerta por
asfixia. Demasiado Monóxido de carbono arrojo el diagnostico. No solo eso, un bebe, murió en los brazos de un rescatista. Secuelas psicológicas a la larga, no muy gratificante, pero peor es nada. Siniestro incontrolable. Dos voluntarios pierden la vida en sus labores debido al derrumbe provocado por la fatiga del material en llamas. Un hoyo financiero para los sobrevivientes. Pérdidas familiares y cinismo solidario por parte de sus cercanos.
Una escena increíble no? Se me eriza la piel con el solo pensar las múltiples combinaciones existentes. Y eso que aun no invito al baile a los crímenes y sus coetáneas plagas.
Ups. Aquí bajo.
Los grados de calor aun siguen en ascendencia. Y la vereda parece chirriar con cada paso que doy. Pero todo se mantiene detestablemente verde, ni siquiera los tintes de urbanidad pudieran quitar la frescura a tan lograda película.
Y camino por la acera, las 11 de la mañana. Una nana sigue barriendo apaciblemente la acera, mientras yo termino mi cerveza al frente de la calle. Entona una hermosa canción, la más detestable de esta época. Se ve feliz, jovial. Quizás su jefe se la haya follado unas cuantas veces esta semana. Pero sigue jovial. La razón? A quien carajo importa la razón!!?? Ella sigue allí, perpetua, ensimismada en su labor. Feliz .
Mientras miles de otros se encuentran allí fuera en la calle odiando a aquellos felices.
Acabe la cerveza, eructé por lo cierto. Aquello quizás fue lo que la interrumpió. Se callo la boca por un momento pero siguió mirando al suelo. También detuvo su maldita y zigzagueante escoba. Estaba allí. Como tallada en madera. Uno, dos, tres segundos y siguió su labor, pero esta vez no cantaba. Me enjugue el sudor para seguir esperando algo de este maldito mundo. Al minuto comienza a cantar por segunda vez, otra canción. Esta vez me emputeció. Inhale bien y mande tremendo eructo... tan audible que todo el paisaje quedo mudo. Causé la misma reacción que la vez anterior. Se detuvo. Pero ahora levanto la cabeza.
Horror.
Horror es lo que observe en su cara, quizás fui el peor bicharraco del mundo que existiría en milenios para aquella mujer.
Sonreí.
Camine hacia aquella mujer y le espete con mi mirada que me molestaba su felicidad, que no había razón para sentirse tan a gusto de la forma en que ella vivía. Di media vuelta, se quedo allí parada, queriendo recriminarme por mi acción.
Le falto valentía.
Camine dos pasos y comenzó otra vez aquella jodida canción.
Esta vez era definitivo.
Camine y quedo a mi alcance la pila de hojas que tanto trabajo le había costado reunir. Un movimiento de mi pudiente cuerpo de treintañero y zas!
Las hojas se esparcieron inevitablemente por toda la acera y parte de la calle. La mire a los ojos y pude notar la fiereza que arremolinaba dentro de su cuerpo. Se le enrojecieron los ojos y la piel. Sus latidos eran completamente legibles por todo el cuerpo, sus manos se hincharon y apretaron con más fuerza la raída escoba. Me sentí superior por mucho, la doblegue sin siquiera un golpe en la cara. Otra media vuelta y comencé mi marcha altanera en vías de cruzar la calle. Llegue al otro lado de la acera y me senté en la escasa sombra que ofrecía un árbol escuálido. Los días siguen tan monótonos como siempre no? Me sentí mucho mas lleno al lograr quebrantar el frágil tejido de nuestra realidad. Por ahora... prefiero no pensar en lo sucedido, sobre todo después de aquel escupitajo en la espalda que recibí por mi atrevimiento. Este es por mucho el mejor comienzo que he tenido con una mujer... quien sabe, quizás en algunos días mas estemos follando en la cama de su patrón
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