Incomodidad

Virgil 20:47
El momento nunca fue provocado, por más que buscamos, no hubo rastro alguno de mediación para que ocurriera el maldito lugar en aquel maldito tiempo. Completos extraños o simplemente personas alejadas por el tiempo. Con expectaciones mutuas, con una vara que superar. Con nuevas sorpresas rogando ser entregadas. Y el tiempo sigue allí incorruptible, inaludible para nosotros. Se encuentra tan lejana aquella salida, el último segundo de aquel encuentro. Todo esta quedando sepultado bajo un silencio incomodo, nada que decir. Hoy no hay tiempo extraño. Los pájaros no cantan. No ocurre nada fuera de lo común tanto como para atinar la atención. Ningún accidente. Todo trivial, sin vida. Todo brilla por su ausencia, el mundo deja de ser bello para tornarse plano, totalmente regular... predecible. Pero allí estamos, miradas, no ideas, nunca ideas. Hasta que ocurre la liberación; dos posibles: Se ha acabado el tiempo, un gusto verte, me la pase excelente contigo, espero volverte a ver en los días próximos. Otra. Una parte en pugna con el momento se ha rendido, no hay razón para que el momento sea una verdadera tortura y esta misma, convierta aquel silencio (por lo cierto, necesario y verificante) en algo detestable. Aceptación, las cosas ocurren así, si no es disfrutado el momento, lo siento. Entonces, luego de aquella tribulación, todo el cuadro se vuelve mas grato, todo acorde con todo. Una unidad. Incluso la persona. Todo el mundo vuelve a rotar y a girar. Como siempre.

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